sábado, 29 de agosto de 2015

Una leyenda de la noche.



¡Hola! Bueno, esta vez me inspiré escribiendo en base a un rol que había tenido hace un tiempo, junto con unas canciones que me gustaron. Aqui les dejo las canciones que inspiraron a esta historia. Puede que haya desvirtuado un poco la historia de ambos videos, pero fueron "inspiración", no "copia" XD

Una leyenda de un reino lejano.
Manejado por dos hermanas, hijas del mismo rey. La familia Black, un grupo de nobles que mediante la suerte había logrado el trono, ahora se encontraba en un peligro sucesorio.
La previa familia reinante tenía la costumbre de mantener siempre un hombre en el trono, manteniendo una ley agnaticia en el asunto. Sin embargo, con la reina muerta, y con tan sólo dos herederas, aquella ley debía cambiar.
Antes de esto, debo contarles sobre la hija menor, de nombre Luna Black. Ella era una chica de la noche, de ojos azul oscuro como el océano reflejando las estrellas, y de cabellos ondulados del mismo color nocturno. Tanto ella como su hermana eran magas poderosas, y a veces consideradas santas por sus súbditos. Muchos les solicitaban favores, aunque muchos de estos eran rechazados para mantener la justicia y el orden en el mundo, Luna solía ser un poco más arbitraria, dispuesta a dar estos favores a cambio de otros. Esto causaba la ira de su hermana mayor, quien intentó detenerle de sus hazañas, inútilmente.
Uno de esos favores realizados, fue el de una joven. Manejaba conexiones con el reino de los espíritus, y mediante bailes solía comprarles lealtad y acciones, hasta que hizo una solicitud que ni los espíritus podían lograr: amor.
El amor no era algo que aquellos espíritus que manejaban la vida y la muerte podían otorgarle. Desesperada, empezó a hacerle favores y bailes a espíritus más poderosos, hasta pedirle un favor a la mismísima Luna.
Luna, la princesa, tenía ese nombre por aquel espíritu, pues este habitaba en ella; de tal forma, al invocar al espíritu, la bailarina invocó a la misma princesa.
Luna observó aquel baile toda la noche, observó su rito de invocación a la luz de aquel astro observante, y decidió volar hacia ella para observarle de cerca.
La bailarina, cansada y desesperada, le pidió que llegara aquel amor que tanto deseaba. Le solicitó e imploró que tuviese un hombre como ella que le amara y le tomara de esposa.
La luna, conociendo su estatus en la realeza, le indicó que cumpliría su deseo a cambio de una sola cosa: que ella le diera un hijo primogénito en su lugar. Cuando su padre, el rey, muriese, aquel hijo primogénito heredaría el reino y lo salvaría.
¿Por qué no buscar un hijo propio? Pues debo confesarles, que el mayor problema de las princesas era que eran totalmente estériles, y mientras la hermana mayor no era capaz de pedir a un niño a cambio de sus labores gubernamentales, pero la hermana menor era bastante capaz.
Luna entonces ofreció aquel trato a la joven que aceptó gustosa. No le importaba darle los hijos que necesitara a la princesa con tal de no estar en total soledad.
Al otorgar aquel mágico trato, no pasaron muchos días cuando ya la joven bailarina estaba casada y embarazada del mismo hombre, viviendo una vida feliz. Pero con el tiempo, cuando aquel embarazo vino a término, fue cuando los problemas comenzaron.
La nocturna luna no avisó que aquel niño iba a estar bendecido por el espíritu que la poseía, y que la genética iba a estar tocada por la magia. Aquel bebé había nacido blanco como la cara de la luna, de cabello plateado como la luz que ella emanaba y de ojos claros como las estrellas.
El esposo de la joven, que desconocía aquel trato, no se detuvo a pensar en aquello, e inmediatamente sospechó de un engaño de parte de su mujer, ignorando sus explicaciones.
El hombre, iracundo por aquel supuesto engaño, tomó su arma y se la clavó a aquella mujer bailarina.
El inocente niño, el cual el hombre fue incapaz de herir, fue simplemente abandonado en una montaña cercana.
Al escuchar el llanto del niño, la princesa fue en su rescate, y le tomó y adoptó, criándolo como propio por el resto de su vida.
Pero la historia no termina aquí, no. La hermana mayor, quien era ahora gobernante, decidió mediante leyes que una princesa debía ser capaz de gobernar y de decidir a un heredero si no podía tener hijos propios. Luna consideró aquello innecesario, y afirmaba que su hijo era el justo heredero a la corona y quien debía ser el monarca.
La princesa gobernante tomó aquello como una ofensa, y mando a sus tropas a secuestrar al joven infante y ejecutarlo.
Luna había rogado, implorado y pedido que dejaran vivir al niño y que lo dejaran vivir en paz; pero la mayor pensó en aquello como una amenaza para la estabilidad del reino, y siguió con la ejecución. Al enfrentar a su hermana mayor, Luna fue reprimida por sus acciones, diciéndole que aquel no era su hijo y jamás iba a gobernar el reino.
Ofendida, la princesa desapareció y nunca más fue vuelta a ver...
Pero eso era apenas el comienzo.
Al mes de su desaparición, los campesinos empezaron a ver que todos los jóvenes menores de 12 años empezaban a desaparecer por las noches, y decían que un espíritu maligno los estaba secuestrando.
Muchos empezaron a contratar mercenarios para vigilancia, pero fue en vano, pues tan pronto parpadeaban, un hechizo les hacía quedarse sumidos en el profundo sueño.
Los huérfanos fueron los primeros, seguidos de los primogénitos de los campesinos, y después los más pequeños. Los nobles tampoco eran salvos, pues les fueron secuestrados sus hijos del mismo modo.
La princesa gobernante, intentó todo lo que estaba en su poder para detener aquellos secuestros, pero fue inútil, los niños mismos se entregaban a aquella canción hipnótica que dormía a los adultos y hacía que los pequeños persiguieran su origen. Con el pasar del tiempo, nadie estaba a salvo. Los niños al cumplir el año eran secuestrados también, y ninguna familia quería dar hijos por miedo a que fuesen secuestrados.
El reino se desestabilizó por completo, hasta que terminó desapareciendo lentamente a causa de que no había más habitantes. El reino oficialmente pereció, cayendo en ruinas.

-Ahora, si me siguen, podrán ver la siguiente pieza del museo, una pintura sobre la princesa, quien era sospechosa de hacer dichos secuestros- dijo la chica que le contaba a los niños aquella fascinante historia. Todos los demás le siguieron emocionados, excepto un joven de cabellos rubios y ojos oscuros, que se quedó mirando la corona con detención...


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