Estaba sentado en frente de ella, quien cerraba sus ojos arcoiris y empezaba a cantar en una melodiosa voz. "No se en que momento descubrí en mí esta luz ~brillante" empezó ella, y yo escuchaba atentamente, aún con mi guitarra en mis brazo; se extendió un poco más y noté en sus palabras un tanto de profundidad, como si todo aquello saliera de su corazón, como si hablase de sí misma. Tan pronto terminó aquel verso, empecé a tocar con mi guitarra un pequeño acompañamiento, ante lo que ella sólo sonrió, mirandome una vez más, y volviendo a cerrar sus ojos para continuar. Su voz resonaba aquel vacio salón de música, donde mis dedos tocaban acordes para acompañarle, y sus palabras retumbaban en mi mente, me hacían pensar en las cualidades que ella poseía, podía cantar, y tenía tambien un corazón que palpitaba, ella era como yo, una persona más, no importaban las condiciones en las que se encontraba. Mis dedos pasaban a acompañar con una melodía de forma automática, casi como si conociera esa canción desde otro momento. Ella entonces comenzó a caminar lentamente entre aquellos pupitres, volteando a mirarme con una sonrisa tenue, que seguía a la palabra "motivación", me sonrojé inmediatamente, y deje ir el acorde de la guitarra, arruinando un poco la melodía, aunque ella ignoró aquello y comenzó con el estribillo, en lo que parecía una pequeña sonrisa burlona. Continuó aquella canción mirando más allá de mi, hacia la ventana, como si por un momento se olvidase del salón en el que se encontraba y se encontrase en un video musical, inspirada como estaba, puso luego sus manos entrelazadas en su pecho, y de forma casi imperceptible se movió de lado a lado, dejando de cantar al terminal el estribillo. Rápidamente retome la guitarra para ir al compas de su melodía, mirandola fijamente mientras con sus ojos cerrados seguía aquel pequeño baile. Nunca pensé que ella fuese capaz de sentir melodías de aquella forma, de una forma tan fluída, suelta y natural. Aún con sus manos en el pecho volvió a cantar, y seguí escuchando atentamente la letra de aquella armonía; "Niña", "Imaginación", palabras que para mí no tenían ningún sentido. No parecía alguien que hubiese tenido infancia ni mucho menos la capacidad de tener imaginación, quizá sólo era parte de la canción que ella recordó, pero ella dijo al comienzo que fue compuesta por su propia persona. Tomé aquellas palabras como más metaforas y segui tocando el acompañamiento, cerrando mis ojos solo para concentrarme, sin darme cuenta que ante mis ojos cerrados pero mi mente abierta, aún podía verla a ella. Su voz resonaba de tal forma que su rostro era visible aún ante la ceguera total. Continúe escuchando hasta sentir sus suaves y cálidas manos en mi rostro, bajando un poco el volumen de la canción en sí para no hacerme daño, y besando rápidamente mi mejilla antes de comenzar el estribillo de nuevo. Abrí mis ojos en sorpresa, sus manos eran cálidas y suaves como tela, y su beso se sintió tal como se sentía el beso de mi madre, mi hermana o de alguna ex-novia, se sentía real. Noté que ella ya se había alejado de donde yo estaba y fue hacia la ventana, continuando su canción de forma un poco más melancolica, pero sonriendo ante la última sección de la canción. Prosiguió lentamente, en un punto en que yo ya había soltado la guitarra, dejandola de lado entre los demás objetos y acercandome a ella, quien ahora cantaba a capela, sumida en sus propias palabras y melodía. Aún sentía aquella inspiración de su parte, como si del alma que quizá no posee soltase aquellas oraciones y frases que parecían propias de sí. Tomó un silencio de muy pocos segundos antes de continuar, mirandome a los ojos de forma directa. Yo le devolví la mirada, notando todo su rostro, aquellos ojos de arcoiris y su corto pelo del que compartiamos color. Me tomó las manos y luego el rostro, prosiguiendo con la canción. Aún cuando parecía hablarme a mí, entendía perfectamente que el significado de la canción era para sí misma, pues cerraba sus ojos y la canción, que ahora estaba a volumen reducido, la decía casi para sus adentros, queriendo responderse a su propia persona lo que ya antes había cantado en la canción. Tan prontó retomó el estribillo, le acompañe con mi voz. No soy muy buen cantante como soy guitarrista, pero en aquel momento aquello no importó, y cantamos juntos aquel final de la canción, que le deje la última oración a ella, que sonrió al terminar y me abrazó, dejando salir lo que parecía una lágrima de su rostro, escondiendolo en mí.
Le separé de mí y le sonreí -Es una canción hermosa- le dije, mirandole. Ella se rió suavemente, sonriendome con lentitud -Sabía que te gustaría... fue... fue dificil componerla- admitió, ante lo que yo esceptico intentaba entender.
Me senté en el pupitre de nuevo, ahora frente a ella, quien tambien se sentaba y me tomaba de las manos -No lo entiendo... Cuando cantabas, parecía que todo eso salía de tu corazón... pero...- antes de proseguir, ella puso un dedo en mis labios, bajando la mirada con tristeza -No sigas... por favor- me dijo, volviendo a brotar otra lágrima, la cual con mi dedo pulgar limpié. No quería tener que decirle aquellas palabras de "No tienes corazón", pues el sentido de aquella frase suele ser tomado con otro significado, además que su sentido literal es algo ofensivo para quienes són como ella. Baje mi mirada y con un "Perdona" quise incorporarme e irme de allí, pero ella me detuvo con un abrazo fuerte -No somos tan diferentes Bluend... y lo sabes...- fue lo que me dijo. Su voz vibraba, y podía sentir como apretaba sus manos contra mi pecho -Sé como la gente nos observa... pero nosotros somos igual que ellos...- me dice, notandose que lloraba fuertemente. Me volteé para poder verla a los ojos, y le limpié las lagrimas, y con un suave -Lo sé- le di un beso en sus labios. Podía sentir lo que parecía aliento, pero no quise cuestionar su complicada anatomía, sentí el corresponder de aquella unión labial y me separe un poco para observarla -Vamos, necesitas recargar tus baterías, no has salido al sol en toda la mañana- dije de forma literal, tomandola de la mano y caminando fuera de aquel salón. Volviendo a los pasillos de aquella escuela, única en su ser, una escuela para "Automatas" como le calificaban en el mundo exterior, aunque ellos preferían el nombre de androides, sabían como eran tratados afuera. Tomé el meñique de Nanami con mi dedo anular (a falta de mi propio meñique) y continué la caminata por aquel pasillo, mirando a mis alrededores sin dejar de pensar "Ellos... no son diferentes a nosotros".
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