lunes, 21 de septiembre de 2015

Escuela de Androides - 5



El primer día, el más difícil de todos.
Había dormido lo suficiente, y el panorama se veía bueno. Tenía muchas incertidumbres en mi cabeza ¿Qué enseñaban aquí? ¿Qué clase de profesores había? Estas preguntas iban acompañadas de confusión sobre los autómatas. Los robots de clase F los conocía personalmente, y sabía que para "aprender" algo, sólo debían programárselo. Pero estos androides, la clase numérica, eran distintos, necesitaban profesores, estudios. Era tan confuso como innecesario. Observé mi horario de clases, leyendo la materia que me tocaba en aquel momento -Biología... tedioso- me dije a mi mismo, tomando mis libros y objetos, listo para ver la clase. Encaminándome hacia allá, recordé cómo funcionaban los robots. Nosotros veíamos biología para saber cómo funciona el cuerpo de las personas y animales, así como de plantas, pero los robots tienen una anatomía distinta a la nuestra, aun cuando comen. No veía robótica ni ninguna materia similar en mi previo instituto, pero si veía biología. ¿Por qué tenían los androides saber sobre la biología? Sin darme cuenta, sumido en mis pensamientos ya había llegado al salón. Había algunos de ellos en los pasillos, aunque eran relativamente pocos. Entre a mi salón, donde pude ver a algunos autómatas allí sentados, conversando entre ellos o pasando el rato. Tomé asiento e intente dejar pasar el tiempo hasta que empezara la clase. En mis alrededores no vi a nadie conocido, ni Mia, ni el gorila que practicaba deportes "Estarán en otra sección" pensé. De hecho, no había tantos alumnos como esperaba. La profesora de biología llegó a los pocos segundos, trayendo consigo algunos libros. Tenía un caminar bastante humano, y parecía una persona. Recordé las palabras de Ashiko, que había otros humanos aquí además de mí. Me sonroje ante mi estupidez de pensar que todos los profesores eran robots también, y me concentré en las palabras de la profesora. En ese momento, desee con todas mis fuerzas que no hiciera la "bienvenida de un nuevo alumno", era algo que no iba a poder soportar estando allí, menos si se le ocurría hablarme como un niño si lo hacía. Por suerte, mala o buena, lo segundo no sucedió, más si lo primero -Chicos, quisiera le dieran la bienvenida a Bluend, nuestro estudiante de intercambio- anunció ella, indicándome que me parara. Acepté a regañadientes y me incorporé, saludando y presentándome ante la clase. Mi vergüenza fue mayor de lo que la realidad estaba haciéndome, no hubo burlas ni cuchicheos como esperaba, excepto 2 androides que hablaban un poco en el fondo del salón. Volví a mi puesto y un chico me saludó, el mismo que me había golpeado con el balón y quien imploró porque perdonara al gorila deportista. Le ignoré un poco, prefiriendo escuchar la clase, a pesar de que aún no comenzaba propiamente. 

lunes, 7 de septiembre de 2015

Guardian Warriors 2: Juramentación del Guardian


Las campanas de la iglesia empezaban a sonar, anunciando la llegada del mediodía. Marcos, junto con su prometida Lilith, escucharon aquel sonido que se extendía por toda la aldea, y detuvieron sus románticas acciones por el momento. El chico abrió sus ojos en sorpresa, a sabiendas que era tarde y debían marcharse de aquella cueva. Lilith comprendió sin palabras lo que aquellas campanadas significaban, y se separó del chico, encendiendo con su magia una tenue luz para guiarse en la cavidad rocosa. Sin embargo, al ser iluminado, un reptil rastrero les observó y les acechó, esperando quieta el momento del ataque. Marcos al ver la serpiente se sorprendió, y esta se lanzó directamente hacia su rostro. Rápidamente, Marcos tomó la daga que poseía en su cintura y la desenvainó, defendiéndose con esta. La serpiente mordió dicha daga, para luego ser lanzada hacia la pared, muriendo del golpe proporcionado. Marcos miró su daga, ahora de color verde debido al veneno de la serpiente -Maldición, no tengo tiempo para esto...- dijo para sí, mirando a Lilith y saliendo de la cueva.